Cómo calcular la mora en préstamos de cuota diaria sin errores
En un negocio de cuota diaria, la mora no es un detalle contable — es la diferencia entre saber cuánto te debe realmente la calle y estar adivinando. Y sin embargo, es la parte del proceso que más se hace "a ojo".
El problema no es que la fórmula sea complicada. El problema es que cada cobrador la aplica distinto: uno cuenta los días corridos, otro cuenta días hábiles, un tercero directamente redondea "como le parece justo". El resultado son tres cifras diferentes para la misma cuota vencida, y un dueño que no sabe a cuál creerle.
La forma correcta de resolverlo es separar dos cosas que casi siempre se mezclan: los días de gracia (cuánto tiempo pasa antes de que una cuota empiece a generar mora) y el multiplicador de mora (cuánto se cobra por cada día de atraso, una vez pasada la gracia). Estos dos números deberían configurarse una sola vez, a nivel de negocio, y aplicarse automáticamente a cada cuota vencida — nunca a criterio de quien está cobrando en la calle.
Con esos dos parámetros fijos, el cálculo se vuelve mecánico: por cada cuota que pasó su fecha de vencimiento más los días de gracia, se multiplica el número de días de atraso por el multiplicador configurado. Ese proceso debería correr solo, todos los días, sobre toda la cartera — no cuota por cuota cuando alguien se acuerda de revisarla.
La consecuencia de automatizarlo no es solo ahorrar tiempo: es que todos los cobradores, todos los días, le dicen al cliente exactamente el mismo número. Eso es lo que separa a un negocio que se ve profesional de uno que se ve como si llevara las cuentas en un cuaderno — aunque por dentro las lleve en Excel.
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